Colectividades

Para que la transmisión de una enfermedad infecciosa de un individuo a otro se produzca, son necesarias tres condiciones:

  • El agente patógeno debe ser excretado por el sujeto enfermo o por el portador sano (por orden de frecuencia: nariz, boca, heces, piel, orina)
  • Debe ser transferido a la persona sana (por orden de frecuencia: aerosol, contacto directo o indirecto a través de objetos, o de otra persona)
  • El agente patógeno debe llegar a un foco susceptible (boca, nariz, ojo)

Las colectividades de niños (escuelas, guarderías, parvularios), reúne a numerosos individuos en un espacio relativamente limitado, favoreciendo la transmisión de agentes infecciosos.

La transmisión de virus, bacterias y parásitos a partir de sujetos enfermos o portadores sanos a individuos sanos se realiza mediante las secreciones nasales y bucales (esputos), de heces, de la orina o de la piel (contacto directo o indirecto a través de los objetos, o de otra persona).

Las colectividades de niños (escuelas, guarderías, parvularios) reúnen a numerosos individuos en un espacio relativamente limitado, favoreciendo la transmisión de agentes infecciosos.

Las guarderías están especialmente implicadas por:
  • La promiscuidad y la convivencia de este tipo de cuidado
  • La inmadurez en los procesos de defensa inmunitaria de los pequeños lactantes que portan gérmenes más frecuentemente y prolongadamente.
  • Factores propios de la primera infancia (incontinencia, succión de las manos, de los objetos, dependencia de los adultos quienes les procuran cuidados múltiples)
La inmadurez inmunitaria es actualmente bien conocida:
  • El pasado inmunitario es casi inexistente (inmadurez inmunitaria) desde el nacimiento hasta el sexto mes, ya que los lactantes pierden progresivamente los anticuerpos maternales transmitidos, especialmente las IgG 2
  • Su capacidad para fabricar anticuerpos de tipo IgG 2, contra los polisacáridos (antígenos timo-dependientes), que forman la cápsula de muchas bacterias, es limitada.
  • Finalmente, la síntesis de las IgA secretoras parece limitada

Probablemente debido a su inmadurez inmunitaria, la capacidad de transportar bacterias potencialmente patógenas l (S. pneumoniae, H. influenzae, M. catarrhalis) es más frecuente y prolongada en el lactante. Cada niño transporta virus, bacterias y parásitos que puede transmitir a los otros niños de la guardería y al personal, y a su propia familia.

Un cierto número de factores relacionados con la primera infancia (incontinencia, succión de las manos, o de los objetos, dependencia de los adultos quienes les procuran múltiples cuidados), favorecen además la transmisión de enfermedades infecciosas.

Todo ello explica que la incidencia de enfermedades infecciosas respiratorias, digestivas o cutáneas aumente en los niños que van a la guardería.

Guarderías, escuelas, parvularios

El hecho de frecuentar guarderías es, seguramente, un factor determinante para la epidemiología de muchas enfermedades infecciosas. Estos centros constituyen un lugar único para la transmisión de infecciones. En efecto, a la promiscuidad y a la convivencia que impone este tipo de cuidado se añaden las características particulares de la población implicada, susceptible de contraer cualquier infección. Por eso, es fundamental controlar el riesgo de infección.

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Restauración pública/municipal

Las superficies en contacto con las manos o los alimentos, potentes vectores de contaminación cruzada, acumulan y diseminan todo tipo de gérmenes. Las superficies en contacto con las manos y los alimentos son: les planchas de corte, los planning de trabajo, los refrigeradores, los utensilios de cocina... Con el objetivo de minimizar los riesgos de infección, es importante desinfectar regularmente todo aquello que esté en contacto con los alimentos.

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